martes, 17 de marzo de 2009

Cuánto, y qué poco tiempo

La actitud budista de dejarse sorprender por los susurros de las hojas que caen es una hermosa forma de vivir. Descubrir orden, belleza, interrelación, elegancia, eficiencia, ...

La naturaleza es una fácil musa, pero quizá el hombre sea menos amable: ha hecho y deshecho; fabricado y destruido; descubierto, olvidado y recordado y reolvidado y redescubierto; torturado y mimado, tanto... Pero aún así, el hombre merece la pena; no he descubierto verdad mayor que esa. E intentar conocerlo es una buena forma de justificar la propia existencia. La vida de un hombre no basta para siquiera abrumarse por la inmensidad de la ignorancia. Mas ¿es necesario ver hasta la raíz de una flor para creerla hermosa?

Este rincón pretende acoger a los vagabundos amables, capaces de ver la flor que brota del basurero, y se alegran de contarlo a la luz de la hoguera. Si se consigue acercarte algo que te sorprenda, habrá valido la pena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario